jueves, 2 de diciembre de 2010

Arbol frutal

árbol frutalLos árboles recién plantados crecerán con más rapidez si no están expuestos a vientos fuertes, capaces de arrancar las flores de éste, o a la sal marina. Para completar un correcto crecimiento es muy eficaz realizar las podas necesarias. Así es beneficioso podar las ramas que se encuentran muy cercanas entre ellas y entorpecen el crecimiento y el paso de la luz solar y el agua necesaria para la fructificación.

Por otro lado, es muy importante la fertilización, sobre todo en las primeras fases de crecimiento. Los fertilizantes se deben aplicar antes de la floración y cuando el fruto se encuentra medio maduro, pero nunca antes de la floración. Asimismo conviene aplicar abonos o materia orgánica debajo del árbol.
En lo que al riego se refiere, hay que tener presente que los frutales jóvenes son más sensibles a la sequía y deben ser regados diariamente especialmente en las épocas más secas del año. Además hay que tener extremo cuidado con las plagas y enfermedades que pueden afectar al crecimiento de los frutales, para lo que es necesario practicar una correcta higiene agrícola plantando árboles que se encuentren sanos y removiendo los árboles frecuentemente para que caigan los frutos infectados. También es muy útil eliminar las ramas muertas del frutal, para evitar plagas y enfermedades.

El naranjo

El lugar más favorable para plantar un árbol frutal es el nivel medio y superior del huerto, siempre en una ubicación donde reciba luz solar directa. También hay que tener en cuenta que, para la mayoría de los frutales, el suelo excesivamente húmedo es perjudicial por lo que, cuanaranjondo se da esta circunstancia, se hace necesario cavar un canal de desagüe, excepto en el cultivo del banano.

En cuanto a la siembra hay que tener en cuenta una serie de factores para conseguir un establecimiento rápido y seguro. En primer lugar, es necesario que las raíces reciban luz solar directa, para evitar la deshidratación del frutal. Para ello, hay que cavar un hoyo lo suficientemente hondo y colocar en él abundante fertilizante. Mientras se sostiene el árbol, convenientemente erguido para plantarlo, hay que tapar el hoyo con tierra mezclada con fertilizante o abono.
Por último, a la hora de plantar varios árboles frutales, hay que tener presente el espacio necesario entre ellos con el fin de que su desarrollo sea óptimo. Este espacio dependerá del tipo de frutal y de si los árboles anteriormente plantados son adultos. Así, por ejemplo, algunos tipos de cítricos requieren un espacio de al menos 1,5 metros entre ellos. Cuando se hace un cultivo intercalado, de distintos tipos de frutales, hay que aumentar la distancia entre ellos

La pera

perasEs común observar en la geografía española la presencia de muchos árboles frutales. Pero esta especie no sólo se hace presente en las zonas dedicadas al cultivo, sino que por su gran valor ornamental, principalmente cuando florecen o obtienen los frutos, es habitual encontrarlos en los parques públicos o en los jardines privados.
Además de su belleza, los frutales tienen la característica de ofrecer sombra, madera y de ser soporte para diversas plantas trepadoras. Por otro lado, son muy prácticos desde el punto de vista alimenticio porque, a diferencia de los vegetales, producen durante muchos años. Por otra parte, la fruta es un elemento esencial para una alimentación sana, ya que son fuente de minerales y vitaminas, además de grasas, aceites y proteínas en algunos casos. Asimismo, hay que destacar la posibilidad de obtener diferente fruta durante todo el año, consiguiendo una correcta combinación de árboles que den sus frutos alternativamente.

el jazmin

El jazmín es un arbusto del cual derivan numerosas especies. Además, es una planta que se engloba dentro de las aromáticas, ya que contiene un dulce y auténtico olor que produce una agradable sensación de bienestar. La mayoría de las especies de este particular arbusto crecen como trepadoras sobre otras e incluso, en ocasiones, también pueden ser guiadas sobre estructuras, sobre todo si son de uso doméstico.

Es originaria de las regiones tropicales y subtropicales. Tiene unas flores de gran belleza, que suelen ser blancas, aunque algunas especies las tienen de color amarillo. Estas plantas suelen plantarse principalmente por sus flores, para cultivarlas en los jardines, como planta de interior a modo de decoración o incluso como una simple flor cortada para decorar mesas.

Para que el jazmín crezca sin deteriorarse, es conveniente rociar la planta con agua, sobre todo cuando se encuentra en el interior de una casa, sin embargo no se deben mojar las flores, ya que quedan manchadas y esto provocaría la perdida de las mismas sin opción de recuperarlas.

Cuidados del jazmín

Este tipo de arbustos se desarrolla y crecen más rápidamente en suelos fértiles y frescos. Es conveniente que la base de la planta se encuentre posicionada en una zona donde la sombra sea predominante. Esto se debe a que el jazmín crece con más facilidad si la raíz se mantiene fresca. En este sentido, si esta planta se encuentra en un clima que no sea tropical, la opción más recomendable para su cuidado sería resguardarla de los fuertes vientos fríos del invierno.

Por otra parte, si se quiere conseguir un mayor número de flores es aconsejable que se pode antes de que comiencen a hacer su aparición las flores. Por otro lado, si se quiere favorecer la floración nueva sobre las ramas más jóvenes, se realizará una poda enérgica después de la floración. De esta manera crecerán más fuertes y resistirán mejor las bajas temperaturas.

Las plantas que respiran

Una planta carnívora, también llamada planta insectívora, es una planta que obtiene parte o la mayoría de sus necesidades nutricionales (pero no de energía) mediante la captura y el consumo de animales y protozoos, normalmente insectos y artrópodos. Estas plantas crecen generalmente en lugares donde el suelo es pobre, en especial en nitrógeno, como las tierras ácidas pantanosas y los farallones rocosos. Charles Darwin escribió el primer tratado conocido sobre estas plantas en 1875.[1]
Los investigadores piensan que el hábito carnívoro ha evolucionado en, al menos, 10 linajes separados que se encuentran representados por más de una docena de géneros en cinco familias. Éstas incluyen alrededor de 625 especies que atraen y atrapan a sus presas, producen enzimas o bacterias digestivas y absorben los nutrientes resultantes. Además, más de 300 especies de plantas protocarnívoras en varios géneros muestran algunas, aunque no todas, de estas características.

Las Plantas

En su circunscripción más usual (en la clasificación de 5 reinos de Whittaker, 1969[1] ), las cianobacterias, los hongos y las algas más simples fueron reagrupados en otros Reinos. En esta clasificación, el Reino Plantae se refiere a los organismos multicelulares con células de tipo eucariota y con pared celular (lo que algunos llaman célula vegetal, definida como el tipo de célula de los vegetales), organizadas de forma que las células posean al menos cierto grado de especialización funcional. Las plantas así definidas obtienen la energía de la luz del Sol, que captan a través de la clorofila presente en los cloroplastos de las células más o menos especializadas para ello, y con esa energía y mediante el proceso de fotosíntesis convierten el dióxido de carbono y el agua en azúcares, que utilizan como fuente de energía química para realizar todas sus actividades. Son por lo tanto organismos autótrofos. También exploran el medio ambiente que las rodea (normalmente a través de órganos especializados como las raíces) para absorber otros nutrientes esenciales utilizados para construir proteínas y otras moléculas que necesitan para subsistir.
Almendro.

Las Plantas

Plantae (del latín: "plantae", plantas) es el nombre de un taxón ubicado en la categoría taxonómica de Reino, cuya circunscripción (esto es, de qué organismos está compuesto el taxón) varía según el sistema de clasificación empleado.
En su circunscripción más amplia coincide con el objeto de estudio de la ciencia de la Botánica, e incluye a muchos clados de organismos lejanamente emparentados, que pueden agruparse en cianobacterias, hongos, algas y plantas terrestres, organismos que casi no poseen ningún carácter en común salvo por el hecho de poseer cloroplastos (o de ser el ancestro de un cloroplasto, en el caso de las cianobacterias) o de no poseer movilidad (en el caso de los hongos).